Fuente: ENAIRE

Fundación ENAIRE vuelve al Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico, dentro de la programación de la XXV edición del Festival internacional de fotografía y artes visuales.

Y lo hace en esta ocasión con la exposición individual Fantasías en El Prado, de Alberto García-Alix -Premio Trayectoria Fundación ENAIRE 2022- y una exposición colectiva que reúne los Premios de Fotografía de esta edición.

Alberto García-Alix construye un imaginario fotográfico inspirado en las principales obras del Museo del Prado

Fantasías en el Prado es el resultado de cuatro años de trabajo (2018-2021) en los que el fotógrafo Alberto García-Alix ha conseguido crear su propio imaginario, a partir de la pinacoteca que alberga el Museo del Prado, utilizando la laboriosa técnica de la múltiple exposición sobre película analógica.

“Cada cuadro es un mundo. Y como tal, lo he tomado para inventar y construir uno nuevo”, admite el fotógrafo. Con su mirada, su imaginación, la superposición de imágenes, el enfoque, el desenfoque, una pequeña linterna y el movimiento vibratorio de su cámara como únicas herramientas, Alberto García-Alix ha repintado algunas de las obras maestras del Prado, creando fantasmagorías, otorgando misterio, tensión y movimiento a la pintura, y dotando de carne y respiración a las esculturas.

El detonante para iniciar este proyecto surge en 2017 con el encargo de dos fotografías por parte de la Fundación de Amigos del Museo del Prado para conmemorar el Bicentenario del museo. “Nos encomendaron a doce fotógrafos nuestra propia interpretación, una mirada en íntima comunicación visual con el Prado”, señala García-Alix. “Una vez finalizado el trabajo –añade–, seguía fascinado por el diálogo fotográfico que podía encontrar en muchas de las obras y decidí continuar, a título personal y con permiso del museo, mi caza fotográfica por el Prado”.

Sobre el proceso creativo de la serie Fantasías en el Prado, García-Alix dice haber mirado en comunicación con la historia, la política y el arte: “me he apropiado de tiempo, luz y pinceladas. He tomado las de sus autores. Las de Goya para repintar su perro semienterrado, las de Velázquez para rehacer Las Meninas, he velado a la Gioconda bajo una mancha terrorista de pintura blanca, me he adueñado del frenesí de Rubens para conseguir plasmar lo que él no se atrevió a pintar en su época, y me he autorretratado con máscara de fiera con ayuda de Rosa Bonheur… Nada es valorable, ni comparable con la emoción que he sentido trabajando con los cuadros”.

La muestra nos descubre un García-Alix desconocido hasta ahora y también sorprendente. El retratista que retrata los cuadros que de pequeño visitó con su madre (historiadora de profesión), mientras revivían episodios fundamentales de la historia.

La exposición reúne 35 fotografías analógicas, reveladas en papel de gelatinobromuro de plata. Un procedimiento artístico en vías de extinción que en este proyecto cobra mucho sentido. Se podrá disfrutar, por lo tanto, de un personal recorrido entre las obras icónicas del Prado, entre las que no podía faltar una exquisita galería de retratos, que han sido revelados todos ellos por el propio autor.